Habitarnos es la capacidad de estar y permanecer en relación con nosotros mismos y con aquello que nos rodea, para poder establecer y ser conscientes de esta relación se requiere un mínimo de seguridad y confianza en uno mismo/a que permita escucharnos, aceptar y atravesar nuestra luz y oscuridad. Esta capacidad generalmente está ligada a nuestros patrones de relación internos, establecidos en nuestros primeros años de vida, por la relación con nuestra primera figura de apego, la madre. Este vínculo primario nos trasmite la seguridad de nuestro ser, de nuestra existencia, siendo esta seguridad la base para nuestro desarrollo, ya que permitirá aceptarnos a nosotros mismos, siendo capaces de aceptar y atravesar las dificultades de la vida; siendo importante el cómo vivimos nuestros primeros vínculos relacionales y cómo atravesamos la separación con nuestras primeras figuras de apego. 

– “La creciente separación puede desembocar en un aislamiento que posea el carácter de completa desolación y origine angustia e inseguridad intensas, o bien puede dar lugar a una nueva especie de intimidad y de solidaridad con los otros, en el caso de que el niño haya podido desarrollar aquella fuerza interior y aquella capacidad creadora que son los supuestos de este tipo de conexión con el mundo”. – (Erich Fromm, “El Miedo a la Libertad”)

En el trascurso de la vida y debido o no a alguna situación específica, nos vemos enfrentados a situaciones difíciles, donde no hay más que hacer que detenernos, esto puede impactar fuertemente en nuestra psique y en el caso que no estemos preparados gatillar algún estado emocional o físico, una sintomatología, no hay ningún otro lugar en el cual podemos estar – que con nosotros mismo; el síntoma no hace más que invitar a mirarnos, en ocasiones a algunos les resulta fácil de atravesar y hay otras personas que nos resulta más difícil y doloroso.

Es en este momento donde nos damos cuenta que no hay otro lugar en el cual debamos estar que en el presente (sin duda esto conlleva un trabajo personal), donde solo tomando conciencia de ello logramos aceptar y calmarnos, una invitación a detener el ritmo puesto en el afuera, en el mundo, aprendemos así a permanecer. Habitarte es sostenerte en el presente, acogerte sin evasión y para eso debemos desarrollar un tipo de conciencia que nos permita percibirnos física, mental y espiritualmente con nuestros cinco sentidos y a la vez percibir conscientemente el lugar, espacio temporal y físico que habitamos, percibiendo también nuestras relaciones con los otros – es aquí donde considero importante el ser capaces de activar nuestros sentidos de percepción, vista, olfato, tacto, audición, ser consiente que existe un entorno que nos rodea, sentirlo, salir así del lugar de la mente, del pensamiento, de la razón, la cual tiende en ocasiones a convertirse en nuestra prisión. Es aquí donde quisiera referirme al concepto de espontaneidad, solo a partir de la activación de nuestros sentidos y de nuestra conciencia en el aquí y ahora nos damos cuenta que no hay ningún lugar en el cual podamos estar que no sea el ahora esto nos permite soltar, fluir, abrir un espacio espontáneo donde a partir de los sentidos nos conectamos con lo otro, dejo y acepto que entre en mí, me toque y me trasforme.

“una de las premisas de esta espontaneidad reside en la aceptación de la personalidad total y en la eliminación de la distancia entre naturaleza y razón; porque la actividad espontánea tan solo es posible si el hombre no reprime partes esenciales de su yo, si llega a ser transparente….si el individuo realiza su yo por medio de la actividad espontánea y se relaciona de este modo con el mundo, deja de ser un tomo aislado; él y el mundo se transforman en partes de un todo estructural; disfrutas de un lugar legítimo y con ello desaparecen sus dudas respecto de sí mismo y del significado de su vida. Ellas surgen del estado de separación en que se halla y de la frustración de su vida; cuando logra vivir, no ya de manera compulsiva o automática, sino espontáneamente, entonces sus dudas desaparecen. Es consciente de sí mismo como individuo activo y creador y se da cuenta de que sólo existe un significado de la vida: el acto mismo de vivir”.-(Erich Fromm, “El Miedo a la Libertad”)

Una invitación a mirar con distancia los pensamientos que nos alejan del momento presente, pensamientos sobre el futuro, el pasado, lo que fue, lo que hicimos o dejamos de hacer o lo que haremos, dejar entrar ese murmullo mental y aferrarnos a él nos coloca sin quererlo en un espacio de vulnerabilidad, de dependencia, terreno fértil para la incertidumbre y el miedo, bloqueando e inhibiendo cualquier posibilidad, arrebatando nuestra libertad. 

-“Esta libertad el hombre puede alcanzarla realizando su yo, siendo lo que realmente es. ¿En qué consiste la realización del yo?…Creemos que la realización del yo se alcanza no solamente por el pensamiento, sino por la personalidad total del hombre, por la expresión activa de sus potencialidades emocionales e intelectuales. Estas se hallan presentes en todos, pero se actualizan solo en la medida en que lleguen a expresarse. En otras palabras, la libertad positiva consiste en la actividad espontánea de la personalidad total integrada”. – (Erich Fromm, “El Miedo a la Libertad”)

Algunas formas para llevar a la práctica este tema es ser conscientes de nuestros pensamientos, generalmente cuando estos vienen y nos sacan abruptamente del presente, la invitación es a  mirarlos, generando un dialogo amable con ellos, colocándolos en su lugar, para ello desarrollar una actitud anclada en el presente con nuestros cinco sentidos activos, permite aminorar y en ocasiones disolver-aplacar su fuerza ya que en el aquí y ahora generalmente todo está bien…y si todo está bien, ¿cuál es el afán de dejarnos llevar por aquello que nos preocupa, nos desarraiga y a lo cual tememos?; ese es el miedo a habitarnos, a sentirnos, a estar completamente con nosotros aceptando y acogiendo la comodidad e incomodidad. Generalmente damos cabida a pensamientos alejados de nuestro presente porque a veces es muy difícil sostener ese espacio de incomodidad, tememos y preferimos huir, escapar, a través de distintas cosas; pero si hacemos el ejercicio de estar y habitar ese espacio de incomodidad, atravesarlo será la única forma de que se desvanezca, habitar ese espacio de incomodidad es una invitación inherente al cambio, a la transformación y es ahí la causa encubierta del miedo, sentimos miedo al cambio, a soltar, a fluir; muchas veces significa habitar espacios íntimos de dolor, de incomodidad, pero solo visitando esos lugares es cuando desaparece la incomodidad, solo sintiéndola, atravesándola, nos trasforma, ya que hemos integrado aquello que permite nuestro desarrollo,  lo importante es no aferrarnos a ella sino que mirarla con perspectiva y darle el lugar que corresponde, no dejar que ella inunde por completo nuestro ser.

– “la relación espontánea hacia los hombres y la naturaleza, es una relación que une al individuo con el mundo, sin privarlo de su individualidad. Este tipo de relación —cuya expresión más digna la constituyen el amor y el trabajo creador— está arraigado en la integración y en la fuerza de la personalidad total y, por lo tanto, se halla sujeto a aquellos mismos límites que existen para el crecimiento del yo”. – (Erich Fromm, “El Miedo a la Libertad”)

Habitar, estar, sentir y vivir la incomodidad siempre es un acto de valentía y rebeldía-es un acto de libertad, trae inherentemente una transformación y muchas veces no queremos atravesarla, ya que implica salir del espacio de comodidad, es un sacrificio, un duelo, una pérdida, que implica un desarrollo hacia el encuentro de quien verdaderamente somos y solo viviéndola desaparecerá.

Únete a mi lista

Únete a mi lista

Te contaré de mis talleres y formaciones que cambiarán tu vida

Te has unido! Súper bien, gracias!

Share This